lunes, 29 de diciembre de 2008

Experiencia en Chile




La Profesora Bárbara Aguilar inicia la aplicación de la Numerofonía de Aschero en diversos grupos.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Reflexiones de Sergio Aschero


1

La existencia está hecha de aceptaciones y rechazos. Uno es lo que acepta y también lo que rechaza: la flor roja acepta la luz roja pero rechaza la posibilidad de los demás colores.

2

Vivir es también una larga despedida que generalmente nos cuesta reconocer. Tenemos que aprender a desandarnos.

3

Cuando uno interpreta a la naturaleza no crea, sólo aprende, y en todo caso, si lo logra medianamente bien, va adquiriendo (a veces), sabiduría.

4

El pasado está presente en lo que hice, el futuro está presente en lo que haré, y el presente que es lo único presente, en este instante, ya se fue.

5

Cuando los maestros implantan sus estéticas (y no sus técnicas) en los alumnos, sólo proyectan sus propios límites.

6

Los conocimientos son los fragmentos de una nave que sólo puede reconstruirse con ciertas herramientas que nos otorgan la ciencia y la cultura y debe navegarse al amparo de los vientos de la sabiduría, que son los únicos que pueden guiarla hacia su destino. Si la nave no arriba a buen puerto y se hunde en algún punto de su trayecto, la causa del naufragio hay que buscarla en la insuficiencia de los fragmentos recolectados o en la elección de algunas herramientas incorrectas; el viento (por suerte para los navegantes), en este caso nunca se equivoca.

7

En la existencia no hay pérdidas ya que en realidad nada poseemos.
Venimos al mundo por la decisión de otros,
que nos han creado de acuerdo a sus deseos y sin tenernos
en cuenta. Nuestro material genético no nos pertenece,
es decir que estamos aquí, obligados a vivir,
conformados con una serie de características biológicas
que no elegimos, e insertados
en una realidad familiar y social determinada,
que hará de nosotros (seguramente)
algo muy distinto de lo que debería ser
nuestra elección.
En realidad, nuestro ser (que sí es trascendente) es construido
con independencia de nuestros deseos y es parte de una arquitectura mucho más poderosa a la que no accedemos pero que de alguna forma nos contiene.

8

Nuestros ojos no diferencian la luz
que proviene de estrellas vivas o muertas.
Para nosotros (ínfimos observadores)
lo iluminante es condición de vida estelar
y sin embargo no siempre es así.
También y en una perspectiva más próxima,
solemos confundirnos
en nuestras observaciones,
obteniendo conclusiones erróneas
que nos inducen a actuar
equivocadamente.
Lo aparente no es lo real.

9

Ciertos padres proyectan sus imágenes en los hijos
sin darse cuenta que en lugar de iluminarlos
los ensombrecen.

10

Siete años tarda el bambú en mostrarnos sus retoños.
Lo que para nuestros ojos es señal
de una prolongada infertilidad,
para el bambú, es el tiempo necesario
de creación y fortificación de sus raíces
para sostener
el futuro de su planta.

11

Al vivir nos escribimos,
llenando permanentemente
las páginas del libro que somos
y que nos va definiendo en una lenta autoría
que se va gestando paso a paso
con la existencia.
Esas páginas expresan una enorme cantidad de
acontecimientos, sensaciones y deseos.
Lo curioso es que estando preparados
para escribirnos,
no lo estamos para borrarnos
(ya que las páginas de nuestro libro no se pueden arrancar
por el enorme dolor que nos produciría).
El hipotético borrado, va a permitirnos a la hora de la conclusión
de nuestra obra,
quedarnos con lo esencial de lo vivido,
(que siempre es poco texto).
No descarto que algunos libros solo tendrán los datos del autor,
y otros, absolutamente nada.

12

Entre lo buscado, lo encontrado y lo perdido,
se encuentra lo que somos.

13

Un pensamiento convencional es el de asociar la vejez con la rigidez de los troncos de los árboles y la juventud con la elasticidad de sus ramas.
En esta mirada parcial perdemos el sentido de unicidad manifestado por la raíz y la savia que desde adentro lo unifican,
y en el magnífico poder de la luz que desde afuera ejerce su influjo totalizador.
Lo importante es sentirnos árbol y nos partes de él,
ya que vivir implica ser al mismo tiempo, todos los estados de lo existente.
Como conclusión: el día que el árbol muere, lo viejo y lo nuevo,
lo externo y lo interno también se extinguen con él,
para pasar a formar parte
de otra realidad no menos apasionante.

14

Supongamos que el pasado, el presente y el futuro estén
constituidos por acontecimientos idénticos,
representados en este caso por columnas
iluminadas ubicadas regularmente a lo largo
de un extenso camino (la existencia).
Nos encontramos en algún punto del trayecto (el presente),
comprobando que la columna que utilizamos como referencia en este instante y que se encuentra situada a nuestro lado
tiene nuestras mismas dimensiones:
el hoy no tiene distorsiones.
Al girar la vista hacia el ayer (el camino recorrido),
la perspectiva visual hace que los acontecimientos
vividos (las columnas), parezcan aproximarse
y empequeñecerse paso a paso,
hasta convertirse en un punto de luz,
situado en la línea del horizonte:
el ayer tiene la distorsión
que la perspectiva de la memoria produce y por lo tanto no puede ser medido.
Y si miramos hacia adelante (el futuro),
la perspectiva de lo incierto también se altera
de igual manera que en el pasado,
repitiéndose la misma percepción engañosa:
se podría decir que el mañana visto desde el hoy,
del mismo modo que el ayer, no pueden ser medidos, y a diferencia de ellos, es pura ilusión.

15

Cuando un objeto es iluminado por una linterna
en un ambiente oscuro
y su sombra es proyectada sobre una pared,
de acuerdo a la posición de lo iluminante,
la proyección de lo sombrío, cambia.
Del mismo modo, la realidad del
objeto analizado,
muchas veces se ve afectado
por el poder transformador
de nuestros pensamientos.

16

La proyección del acaso,
tal vez nos pueda aproximar a la certeza
(o destruirla).

17

Si pensamos en una pirámide,
en la base se encontrará el área mayor,
ya que al ascender, teniendo en cuenta
una serie de hipotéticos cortes longitudinales,
en cada subplano habrá menos extensión,
siendo el vértice el punto de menor superficie.
Analógicamente, en la base de la existencia (la niñez),
se deberían encontrar las mayores opciones
y recursos de todo tipo,
para establecer una sólida plataforma
que permita el desarrollo futuro
de una construcción piramidal sin fisuras.
Al construir ascendiendo, en la vida,
los estadíos progresivos de la adolescencia,
la juventud, la madurez y la vejez,
serán sucesivamente más restrictivos
(cada vez hay menos espacio-tiempo disponible);
por ello es imprescindible una correcta elección
de todos los materiales que nos conformarán
y que nos permitirán en su caso,
el devenir hacia la cumbre
de la mejor manera posible.
Esto no significa taxativamente
que el éxito corone nuestra marcha,
pues ésta también depende de una
multiplicidad de factores
que están fuera de nuestro alcance
y serán motivo, seguramente,
de otras reflexiones.

18

Sueños y deseos tienen la intangibilidad
de lo inconcreto,
pero en nuestro inconsciente se perciben
como objetos reales.
De modo análogo,
la materialidad de nuestros actos,
puede provocar contradicciones
en nuestra conciencia,
debido a que, en algunas ocasiones,
al no poder equiparar nuestros pensamientos
con nuestras acciones,
aquello que fue primeramente decidido
y luego realizado por nosotros mismos
poco tiene que ver con lo proyectado.
Parecería ser que en todos los niveles de la existencia,
lo deseado, en su estado primigenio, es inalcanzable.

19

Durante nuestra existencia actuamos como
hipotéticos imanes,
deseosos de atraer lo positivo
y repeler lo negativo.
En esta continua acción
que al mismo tiempo nos conforma y nos deforma,
vamos diseñándonos,
con las incertidumbres propias de todo boceto
imposible de concluir.

20

La costumbre de vivir se adquiere antes que la de pensar.

21

A veces desearía poder alejarme de mí mismo
para poder tener la perspectiva
real de lo que soy,
sin la distorsión que produce
la lupa de mi ego.

22

La línea del horizonte representa una
contradicción geométrica:
es un trazo posible y mensurable
de una realidad imposible
de medir.
Y esto es aplicable a todo lo observado.

23

Muchas veces en la vida somos rehenes del desamor.

24

Lo significante es siempre imprevisible.
25

Para alcanzar al destino
sólo hace falta dar un paso.

26

La humanidad muchas veces
juega un ajedrez sin tablero
y por eso
no podemos entender sus movimientos.

27

La cultura no es más que naturaleza
reflejada y reflexionada.

28

Al hombre le generan crisis
todos aquellos espacios
que lo encierran:
cárcel, hospital, fábrica,
escuela y familia.

29

Existir es ser un ser que se elige
a sí mismo.

30

Lo profundo es silencioso.

31

Uno es esclavo de sus indecisiones.




32

En la medida que envejecemos,
nuestro cuerpo y nuestra sombra
se van empequeñeciendo,
preparándose para el final de un ciclo,
donde cuerpo y sombra se extinguen,
permitiendo la iniciación
seguramente de lo asombroso
y en algunos casos,
la finalización de lo sombrío.

33

Para sentir el otoño en los pies
es necesario que el árbol
nos anuncie su llegada.

34

Cuando una delgada lámina de hielo se rompe,
se divide en una serie de trozos que
no se pueden volver a unir indivisiblemente
para conformar el punto previo
a su fragmentación,
aunque volvamos a aplicarle frío.
Los pedazos de hielo pueden unirse en un solo bloque,
pero siguen siendo identificables.
El único recurso para generar una nueva
identidad homogénea es a través
de un cambio de estado
que en este caso se puede lograr
por acción del calor,
convirtiendo en una primera fase
el hielo en agua,
y posteriormente, al aumentar la temperatura,
el agua en vapor.
Con nuestros vínculos pasa lo mismo,
lo que se rompe sólo puede recomponerse
por la intermediación de un acto amoroso,
que actuando como una fuente de calor trascendente,
logre cambiar el estado de nuestros sentimientos.
Si no se produce una verdadera transformación,
que siempre es un cambio de estado,
las roturas, o por lo menos las huellas de lo partido,
siempre nos acompañarán.

35

Para que lo negativo no ocupe nuestro espacio,
tenemos que ejercer lo positivo.

36

La profundidad (o la superficialidad) del pensamiento
tiene que ver fundamentalmente con las diversas
calidades de lo vivido, lo intuido, lo aprendido y lo olvidado.

37

Si se piensa en la existencia como un recorrido
con dos variables:
una rectilínea y otra curvilínea,
que cuentan con puntos de partida y de arribo equivalentes,
es fácil deducir que el camino recto
es el de mejor tránsito,
ya que nos posibilita,
a igual velocidad de desplazamiento en ambas rutas,
llegar antes.
Sin embargo, el camino sinuoso,
nos permite
una extensión mayor de lo vivible
con todo lo bueno y malo
que esto implica.

38

No hay que hacer de prisa lo que es para siempre.

39

La sabiduría también consiste en
cambiar una cosa por la otra
sin que se note.

40

En la profesión del vivir,
todos somos aficionados.

41

El tiempo es un espacio
entre vivencias.

42

Lo esencial de la existencia
está escrito
antes y después de los paréntesis
que enmarcan nuestra vida.

43

Pensar es memorizar.

44

Uno es la totalidad de sus sueños
y la parcialidad de sus actos.

45

Toda obra de arte es un recorte perceptivo.

46

Existir no es vivir.

47

Lo curioso de la vida es que cuanto más vacía es más pesa.

48

Para valorar la vida hay que merecerla.

49

Amar es vivir lo que se ama.

50

La libertad es una singularidad que debe aceptar la pluralidad.

51

La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre del vivir.

52

Podemos decir que las obras de arte son, en cierta medida, como los mitos. Como los mitos, expresan la insatisfacción fundamental del hombre ante las realidades normalizadas de las que ha tomado conciencia. Así, si bien la creación de obras de arte parte de un movimiento de oposición a las normas establecidas, la conciencia creadora se proyecta constantemente hacia realidades y normas nuevas que sólo se expresan por medio de esas obras.

53

La capacidad de las ciencias de ir desmontando todas las realidades en piezas y partes cada vez más pequeñas, fue generando un cúmulo de conocimiento que obligó cada vez a una mayor especialización, lo que condujo a su vez a las personas a estudiar zonas mínimas en relación con el fenómeno total del cual formaban parte. Esto ha generado una situación donde ya nadie conoce la totalidad de los fenómenos de los cuales su conocimiento forma una pequeña parte.

54

Todo es aparición y desaparición.
Las cosas no están en el tiempo: son tiempo.

55

El hombre es, en definitiva, el único animal que tiene miedo de ser lo que es.

56

Yo tengo la debilidad de mis certezas
y la fortaleza de mis dudas.

57

El corazón de la existencia con sus sístoles y sus diástoles
anda y desanda permanentemente
lo que para nosotros está cristalizado.
Nuestra percepción
inmoviliza la cambiante realidad
de lo vivo.

58

Las olas nos enseñan
que lo aparentemente repetido
también es asombroso.

59

El origen de la arena fue la roca.
La persistencia del mar
nos demuestra que todo
puede transformarse.

60

Sólo es mío lo que acepto,
y no necesariamente
lo que tengo ni lo que me dan.

61

La muerte plena es aquella
que nos permite despedirnos
paso a paso
de lo bien vivido,
(ya que lo mal vivido está muerto).

62

Sólo se desea lo inalcanzable.

63

Todo fin instala su principio.

64

Soy lo que creo
a pesar de mis dudas.

65

Quien hace y no se equivoca es dios
y quien hace y se equivoca, también.

66

Mis logros son la proyección del arco de mis certezas,
las flechas de mis ansias
y el blanco de mi razón.

67

Con los fragmentos de lo que destruyo,
me construyo.

68

Sólo es el que se conoce.

69

Mi continente es mi contenido.

70

Las religiones demuestran el fracaso de la fe,
(que de existir),
no necesita intermediarios.

71

Epitafio:
Aquí yace la peor parte de mí.

72

Sólo el que se habita
puede conocerse.

73

Yo tengo la edad de mis deseos.

74

Cada uno diseña su fracaso.

75

Separar es no comprender.

76

En nuestra fotografía,
para que el positivo cambie
tenemos que retocar el negativo.

77

El exceso en el vivir
se compensa en el morir.

78

El conocimiento es flexible
y la ignorancia no.

79

El hoy no tiene ayer ni mañana.

80

Al romperse el lenguaje se abandona la cultura.

81

La existencia es un reloj que siempre descuenta.